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Autor:
Abentofail
Abhayananda
Abhinavagupta
Abramov, Alexander y Sergei
Abreu Orta,Joaquín
Acebal, Francisco
Acevedo Díaz, Eduardo
Acevedo Hernández, Antonio
Acosta de Samper, Soledad
Acosta, José de
Acuña de Figueroa, Francisco
Acuña, Hernando de
Acuña, Manuel
Acuña, Rosario de
Adler, Alfred
Adolph, Jose B.
Adorno, Theodor Ludwig Wiesengrund
Afanasiev, Aleksandr Nikoalevich
Agrippa, Cornelius
Aguado, Dionisio
Aguinaldo, Emilio
Aguirre, Nataniel
Agustín, San
Agustini, Delmira
Agüero, Brígida
Aicard
Ainsworth, William H.
Akutagawa
Al Sulami, Shakyh
Al-Farabi, Abu Nasr Muhammad
Alarcón y Mendoza, Juan Ruiz de
Alarcón, Pedro Antonio de
Alas, Leopoldo
Alberdi, Juan Bautista
Alberti, Rafael
Alcalá y Herrera, Alonso
Alcott, Louisa M.
Aldana, Francisco de
Aldecoa, Ignacio
Alemán, Mateo
Alfonso X El Sabio
Alighieri, Dante
Allais, Alphonse
Allen, Grant
Almafuerte
Alonso y Trelles, José
Alonso, Manuel A.
Alper, Gerald A.
Altamirano, Ignacio M
Althaus, Clemente
Altolaguirre, Manuel
Álvarez Quintero, Serafín y Joaquín
Amar y Borbón, Josefa
Ameghino, Florentino
Amicis, Edmundo de
Anacreonte
Anandamurti
Andersen, Hans Christian
Anderson, Sherwood
Andrade, Olegario V.
Anónimo
Apollinaire, Guillaume
Apuleyo, Lucio
Aquino, Santo Tomás de
Arango, Gonzalo
Ardiles, Hugo
Arenal, Concepción
Arène, Paul
Areopagita, Dionisio de
Argerich, Juan Antonio
Arguelles, José
Aristides
Aristófanes
Aristóteles
Arlt, Roberto
Arniches, Carlos
Arnold, H. F.
Artaud, Antoine
Ascasubi, Hilario
Asensi, Julia de
Asís, San Francisco de
Asquerino y García, Eduardo
Asquerino, Eduardo
Asselineau, Charles
Asturias, Miguel Ángel
Asunción Silva, José
Asvaghosha
Atherton, Gertrude
Ativarnashram
Ativarnashrami
Atkinson, William Walker
Audley, Anselm
Austen, Jane
Avecilla, Pablo Alonso de
Avicena
Ávila, Gaspar de
Azcona, Agustín
Azorín
Azuela, Mariano
Arenal, Concepción
(1820-1893)
Concepción Arenal nació en una modesta casa del barrio de Ferrol Vello un treinta y uno de enero de 1820. Su niñez transcurrió en La Coruña. Su padre, liberal constitucionalista, había sido sargento mayor y secretario político del Gobierno Superior de la Provincia de Galicia en 1820. Por la violenta represión absolutista sufrió persecución, cadena y destierro. Esos sufrimientos lo llevaron a la muerte a los treinta y nueve años. Para Arenal, el recuerdo de su padre será una guía en su comprensión del dolor humano. En 1829 marcha con su madre, de quien va a recibir una férrea formación religiosa, a Armaño, en Santander. En 1834 está instalada en Madrid para estudiar en un colegio de señoritas. Siete años después, en contra de la oposición materna, entra, por primera vez en la Universidad española, como oyente en las aulas de Derecho, disfrazada con indumentaria masculina. Vestida también de caballero participa en las tertulias políticas y literarias, rechazando así la tradicional condición de mujer de su tiempo. Acabó la carrera y, en 1848, se casó con el también abogado y escritor Fernando García Carrasco. Años después el matrimonio colaboró en periódico liberal "Iberia", pero en 1857 murió su marido y se quedó sin recursos.
Arenal no fue, únicamente, una prolífica teórica de prodigioso talento, sino que también practicó con tenacidad sus ideas, inspiradas en los principios de libertad, justicia y caridad. En 1859 fundó, en Potes, en donde residió después de vender sus bienes de Armaño por dificultades económicas, el grupo femenino de las Conferencias de San Vicente de Paúl para ayuda de los pobres. Dos años después, en 1861, la Academia de Ciencias Morales y políticas la premió por su memoria La beneficencia, la filantropía y la caridad. era la primera que la Academia premiaba a una mujer. En 1863 se convierte también en la primera mujer que recibe el título de Visitadora d Cárceles de Mujeres. Reside en la Coruña y en tres meses visita todas las cárceles de Galicia.
Tras su designación como Visitadora de Prisiones d Mujeres, en 1868, Concepción Arenal es nombrada Inspectora de Casas de Corrección de Mujeres. Tres años después sale a luz en Madrid La Voz de la Caridad, revista fundada por A. Guerola y Arenal y en la que escribe durante catorce años, destapando las miserias del mundo que le rodea. Funda, en 1872, la "Constructora Benéfica", una sociedad filantrópica de casas baratas para obreros. Organiza en España la Cruz Roja de Socorro para los heridos de la guerra carlista y está voluntaria durante varios meses al frente de un hospital en Miranda del Ebro. Es una de las mentes más lúcidas de la historia de la medicina hospitalaria por sus aportaciones a la curación de enfermos, a la asistencia sanitaria y psiquiátrica, a la higiene y al papel de la mujer en las diferentes instituciones relacionadas con la cura de los enfermos. Con ella nace el feminismo en España, al romper con la tradicional marginación de la mujer y reclamar su protagonismo en todas las esferas de la vida social.
Estudios penitenciarios, Cartas a los delincuentes y El visitador del preso componen, dentro de su densa y prolífica obra, la trilogía de su pensamiento de penalista genial, lleno de gritos d piedad y de angustia. Traducida a varios idiomas, fue inicialmente más apreciada en el extranjero, donde fue proclamada como una autoridad internacional en la materia creadora de su propia doctrina, sin seguir ninguna escuela penitenciaria. En aquellos años se le reservaba un lugar de honor en todos los congresos penitenciarios de Europa y los Estado Unidos, en los que participó sin estar nunca presente, pues no quiso salir del país. Sus magistrales informes son una lúcida y anticipada visión d muchos problemas futuros.
Concepción Arenal fue también poetisa, novelista, autora dramática y de zarzuela. Como periodista escribe en numerosas revistas especializadas, tanto en España como fuera, ayudada por su conocimiento de francés e italiano. Firmó artículos en la prensa gallega y en la de la emigración en Cuba.
Esta penalista murió en Vigo el cuatro de Febrero de 1893 tras una penosa enfermedad. Después de muerta, la publicación de sus obras completas en veintitrés tomos fue costeada por su hijo y tuvo varias ediciones.
Pensadora modesta e inconformista, con una inagotable bondad, un agudo sentido d justicia como expresión de sus ideas filantrópicas cristianas -con ciertas concomitancias con el socialismo utópico-y una rebeldía liberal, Concepción Arenal tuvo un tardío reconocimiento en su ciudad natal, pues fue la última de todas de las que levantaron una estatua en su ilustre memoria.
Titulo
Cartas a los delincuentes
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"Se llama promulgar las leyes a imprimirlas en un papel o en un libro, donde las estudian los que han de aplicarlas, donde no las leen ni las oyen leer aquellos a quienes han de ser aplicadas. Debería formar parte de la educación el conocimiento del Código penal, principalmente para aquellas clases que están más expuestas a infringirle."
Delito colectivo, El
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"El delito colectivo, como su nombre lo indica, es aquel en que toma parte una colectividad, sin que esta sola condición le caracterice: hay asociaciones numerosas de asesinos, monederos falsos, estafadores, etc., cuyos delitos no llamaremos colectivos aunque para cometerlos se asocien gran número de personas."
Instrucción del obrero, La
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"La Comisión organizadora del Congreso autoriza a tratar asuntos que no estén literalmente formulados en los temas que han de discutirse; en virtud de esta autorización, haremos algunas observaciones respecto a la instrucción del obrero."
La mujer del porvenir
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"Más bien te preveo hostil que te espero benévolo, lector, a quien por tanto no me atrevo a llamar amigo. Te presento este librito, y si te propones leerle, me debes agradecer que sea tan breve, porque el asunto es largo, y te aseguro que me ha costado trabajo no decir más sobre él. He procurado agrupar los argumentos y concentrar las razones para que tengan más fuerza, porque ya se me alcanza que no será poca la resistencia que necesitan vencer. Los que se dirigen a ti, suelen tener la idea de atraerte a su creencia, a su opinión; mis pretensiones son más modestas: no intento persuadirte ni convencerte; toda mi ambición se limita a que al concluir estas páginas, dudes y digas, primero para ti y después para los otros: «¿Si tendrá razón esta mujer en algo de lo que dice?» "
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