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Autor:
Cañizares, José de
Caballero, Fernán
Cabello de Carbonera, Mercedes
Cabet, Etienne
Cadalso Y Vázquez, José
Cajal, Santiago Ramón y
Calderón de la Barca, Pedro
Calímaco
Calle, Ceferino de la
Cambaceres, Eugenio
Camóes, Luis Vaz de
Campo, Estanislao del
Campoamor, Ramón de
Camus, Albert
Cané, Miguel
Cantilo, José Luis
Cantú, César
Capek, Karel
Capek, Karel y Joseph
Capote, Truman
Caraccioli, Louis-Antoine de
Carnegie, Dale
Carnerero, José María de
Carpentier, Alejo
Carrasquilla, Tomás
Carriego, Evaristo
Carroll, Lewis
Carvajal y Mendoza, María Luisa
Casanova, Giacomo Girolamo
Casas, Fray Bartolomé de las
Casona, Alejandro
Castaneda, Carlos
Castelar, Emilio
Castillejo, Cristóbal de
Castillo Solórzano, Alonso de
Castro, Guillén de
Castro, Rosalía de
Catarineu, Ricardo J.
Catulo, Cayo Valerio
Cavafis, Constantino
Cayol, Roberto
Céline, Louis Ferdinand
Cervantes, Miguel de
Chambers, Robert William
Champsaur, Félicien
Chandler, Bertram
Chandler, Raymond
Chasles, Philaréte
Chateaubriand, François de
Chaucer, Geoffrey
Chejov, Antón
Chesterton, G.K.
Chocano, José Santos
Christie, Agatha
Cicerón
Cladel, Léon
Clarke, Michael
Clausewitz, Karl von
Clifton, Mark
Codd, Clara Margaret
Cody, William F.
Colette
Collins, Mabel
Collins, William Wilkie
Collodi, Carlo
Coloma, Luis
Comella, Luciano Francisco
Comte, Auguste
Conan Doyle, Arthur
Confucio
Conrad, Joseph
Conti, Haroldo
Cook, Whitfield
Coomaraswamy, Ananda K.
Cooper, James Fenimore
Coripo, Flavio Cresconio
Coronado, Carolina
Coronado, Martín
Cortázar, Julio
Cortés de Tolosa, Juan
Crackanthorpe, Hubert
Cram, Ralph Adam
Crane, Stephen
Crawford, Francis Marion
Crowe, Catherine
Cruz, Juana Inés de la
Cruz, Ramón de la
Cruz, San Juan de la
Cueva, Juan de la
Cutcliffe Hyne, C. J.
Christie, Agatha
()
Titulo
Accidente
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—Y le aseguro... que es la misma mujer... ¡sin la menor duda! El capitán Haydock miró el rostro de su amigo y suspiró. Hubiera deseado que Evans no se mostrara tan absoluto. Durante el curso de su carrera, el viejo capitán de marina había aprendido a no preocuparse por las cosas que no le concernían. Su amigo Evans, inspector retirado del C.I.D., tenía una filosofía muy distinta. «Hay que actuar según la información recibida»... Había sido su lema en sus primeros tiempos, y ahora lo había ampliado hasta buscar él mismo la información.
Ahogada, La
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"Sir Henry Clithering, ex-comisionado de Scotland Yard, estaba hospedado en casa de sus amigos, los Bantry, cerca del pueblecito de St. Mary Mead. El sábado por la mañana, cuando bajaba a desayunar a la agradable hora de las diez y cuarto, casi tropezó con su anfitriona, Mrs. Bantry, en la puerta del comedor. Salía de la habitación evidentemente presa de una gran excitación y contrariedad."
Asesinato en el Bardsley Mews
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—Una limosnita, señor... Un chiquillo de cara tiznada sonrió al primer inspector Japp para ganarse su voluntad. —¡Ni soñarlo! —exclamó el policía—. Y además escucha bien, muchacho... Y le dirigió un breve sermón. El asustado golfillo, emprendiendo la retirada, dijo a sus jóvenes amigos: —¡Cáscaras, pues no es un «poli» camuflado!
Asesinato en el campo de golf
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Creo que existe una anécdota famosa según la cual un joven escritor, resuelto a dar a su narración un principio bastante enérgico y original para alcanzar y retener la atención del más hastiado de los editores, escribió lo siguiente: —¡Demonio! —exclamó la duquesa. Por extraño que parezca, la presente narración mía comienza de un modo muy parecido, salvo que la dama que lanza la exclamación no es duquesa.
Asesinato en la calle Hickory
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"Hercules Poirot frunció el ceño. - Señorita Lemon - dijo. - ¿Diga, señor Poirot? - En esta carta hay tres equivocaciones. En el tono de su voz había un acento de incredulidad, ya que la señorita Lemon, aquella mujer falta de atractivos, pero eficiente, jamás cometía errores. No estaba nunca enferma, cansada, contrariada ni incorrecta."
Asesinato en la calle Hickory (2)
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Hércules Poirot frunció el ceño. —Señorita Lemon —dijo. —¿Diga, señor Poirot? —En esta carta hay tres equivocaciones. En el tono de su voz había un acento de incredulidad, ya que la señorita Lemon, aquella mujer falta de atractivos, pero eficiente, jamás cometía errores. No estaba nunca enferma, cansada, contrariada ni incorrecta. Es decir, en el aspecto práctico no era una mujer..., sino una máquina: la perfecta secretaria.
Asesinato en le orient Express
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Eran las cinco de una madrugada de invierno en Siria. Junto al andén de Alepo estaba detenido el tren que las guías de ferrocarriles designan con el nombre de Taurus Express. Estaba formado por un coche con cocina comedor, un coche cama y dos coches corrientes. Junto al estribo del coche cama se encontraba un joven teniente francés, de resplandeciente uniforme, conversando con un hombrecillo embozado hasta las orejas, del que sólo podían verse la punta de la nariz y las dos guías de un enhiesto bigote.
Asesinato en Mesopotamia
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Los hechos cuya crónica se incluye en esta narración ocurrieron hace unos cuatro años. Determinadas circunstancias han hecho necesario, en mi opinión, que se hiciera público un relato íntegro de los mismos. Han corrido por ahí rumores absurdos y ridículos diciendo que se habían suprimido pruebas importantes para el caso y otras sandeces de este orden. Tales falsas interpretaciones han aparecido, principalmente, en la prensa americana.
Aventura de la cocinera, La
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"En la época en que compartía mi habitación con Hércules Poirot contraje el hábito de leerle, en voz alta, los epígrafes del Daily Blare, diario de la mañana. Este periódico sabía sacar siempre un gran partido de los sucesos del día para crear sensación. A sus páginas asomaban a la luz pública, robos y asesinatos. Y los grandes caracteres de sus títulos herían la vista ya desde la primera página."
Aventura del señor Eastwood, La
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"El señor Eastwood miró al techo... luego al suelo. Del suelo su mirada fue ascendiendo lentamente por la pared derecha, y al fin, con un supremo esfuerzo volvió a posarla en la máquina de escribir que tenía ante él. La página en blanco que había puesto en ella sólo ostentaba este título en letras mayúsculas: «El misterio del segundo pepino»."
Café Solo
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"Cuando un hombre muere tras tomar un café es obvio que alguien ha envenenado previamente la infusión. Lo que no es tan obvio es quien pudo haberlo hecho, pero si los sospechosos pertenecen a la familia de la víctima da para suponer que detrás del crimen hay móviles, pero que muy turbios... Una apasionante versión de uno de los argumentos más sagaces del género policial clásico."
Cartas sobre la mesa
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Existe la idea, bastante generalizada, de que una novela policíaca tiene cierto parecido a una carrera de caballos, pues como ésta, toman la salida un determinado número de participantes, igual que hacen los caballos y sus jinetes. Pueden ustedes apostar por el que prefieran. Pero, de común acuerdo, el favorito suele ser precisamente el opuesto al que lo sería en dichas carreras. En otras palabras: es un personaje completamente extraño a la cuestión. Localicen a quien parezca haber tenido oportunidades de cometer el crimen y, en el noventa por ciento de los casos, habrán acertado.
Cartas sobre la mesa (Cards on the table)
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Sin reseña.
Caso del Bungalow, El
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"Ahora recuerdo un caso... -dijo Jane Helier. Su bello rostro se iluminó con la sonrisa confiada del niño que busca aprobación. Era la sonrisa que conmovía a diario al público de Londres y que había hecho la fortuna de los fotógrafos. -Le ocurrió a una amiga mía -dijo con precaución."
Caso del empleado de la City, El
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"Mister Parker Pyne se recostó con aire pensativo en su sillón giratorio y estudió a su visitante. Vio a un hombre pequeño y macizo, de cuarenta y cinco años, de ojos melancólicos, inciertos y tímidos, que le miraban con una especie de ansiosa esperanza."
Caso del esposo descontento, El
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"No hay duda de que una de las mayores ventajas con que contaba mister Parker Pyne consistía en sus simpáticas maneras. Eran una maneras que invitaban a la confianza. Conocía muy bien la clase de parálisis que invadía a sus clientes tan pronto como atravesaban la puerta de su despacho. Y mister Parker Pyne se ocupaba de allanarles el camino para que hiciesen las necesarias revelaciones."
Caso del soldado descontento, El
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"El mayor inspiró profundamente y se lanzó decidido hacia la puerta giratoria que conducía al despacho exterior. Una joven de aspecto sencillo levantó la vista de su máquina de escribir para dirigirle una mirada interrogante."
Cianuro espumoso
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Iris Marle pensaba en su hermana Rosemary. Durante cerca de un año había intentado deliberadamente desterrar de sus pensamientos su recuerdo. No había querido recordarla. Era demasiado doloroso, ¡demasiado horrible!. El semblante cianótico. Los dedos convulsivos, crispados... El contraste entre aquella y la bella y alegre Rosemary del día anterior... Bueno, alegre tal vez no. Había tenido una gripe...estaba deprimida, postrada. Todo eso había salido a relucir durante la encuesta. La propia Iris había insistido al respecto. Eso explicaba que Rosemary se hubiese suicidado, ¿verdad?.
Cinco cerditos
1.1 MB
Sin reseña.
Cita con la muerte
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Sin reseña.
Como crece tu jardín
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Hércules Poirot hizo con sus cartas un ordenado montón, colocándolo ante sí. Cogió
Crimen de la cinta métrica, El
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"Asiendo el llamador, la señorita Politt lo dejó caer sobre la puerta de la casita. Luego de un breve intervalo llamó de nuevo. El paquete que llevaba bajo el brazo le resbaló un tanto al hacerlo, y tuvo que volver a colocarlo en su sitio. En aquel paquete llevaba el nuevo vestido de invierno de la señora Spenlow, de color verde, dispuesto para la prueba. De la mano izquierda de la señorita Politt pendía una bolsa de seda negra, que contenía la cinta métrica, un acerico de alfileres y un par de tijeras grandes y prácticas."
Después de funeral
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"EL viejo Lanscombe, con su andar vacilante, fue de una habitación a otra subiendo las persianas. De vez en cuando sus ojillos de reumático miraban a través de los cristales. No tardarían en volver del funeral. Se apresuró en su quehacer; ¡había tantas ventanas! Enderby Hall era un vasto edificio victoriano construido según el estilo gótico."
Después del funeral (2)
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EL viejo Lanscombe, con su andar vacilante, fue de una habitación a otra subiendo las persianas. De vez en cuando sus ojillos de reumático miraban a través de los cristales. No tardarían en volver del funeral. Se apresuró en su quehacer; ¡había tantas ventanas!
Diez Negritos (2)
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Diez negritos se fueron a cenar. Uno de ellos se asfixió y quedaronNueve. Nueve negritos trasnocharon mucho. Uno de ellos no se pudo despertar y quedaronOcho. Ocho negritos viajaron por el Devon.
Doble culpabilidad
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Sin reseña.
Doble pista
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Sin reseña.
Dónde está el testamento
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Sin reseña.
El 4° hombre
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El acantilado
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Sin reseña.
El asesinato de Roger Ackroyd
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"Mrs. Ferrars murió la noche del 16 al 17 de septiembre, un jueves. Me enviaron a buscar a las ocho de la mañana del viernes 17. Mi presencia no sirvió de nada. Hacía horas que había muerto."
El asesinato de Roger Ackroyd.
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Mrs. Ferrars murió la noche del 16 al 17 de septiembre, un jueves. Me enviaron a buscar a las ocho de la mañana del viernes 17. Mi presencia no sirvió de nada. Hacía horas que había muerto. Regresé a mi casa unos minutos después de las nueve. Entré y me entretuve adrede en el vestíbulo, colgando mi sombrero y el abrigo ligero que me había puesto como precaución por el fresco de las primeras horas de un día otoñal.
El canto del cisne
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El caso de la dama acongojada
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El timbre de la mesa de mister Parker Pyne zumbó discretamente. —¿Qué hay?— preguntó el gran hombre.
El caso de la doncella perfecta
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"-Ah, por favor, señora, ¿podría hablar un momento con usted? Podría pensarse que esta petición era un absurdo, puesto que Edna, la doncellita de la señorita Marple, estaba hablando con su ama en aquellos momentos. Sin embargo, reconociendo la expresión, la solterona repuso con presteza: -Desde luego, Edna, entra y cierra la puerta. ¿Qué te ocurre? "
El caso de la esposa de mediana edad
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Cuatro gruñidos, una voz que preguntaba con tono de indignación por qué nadie podía dejar en paz su sombrero, un portazo y mister Packington salió para coger el tren de las ocho cuarenta y cinco con destino a la ciudad.
El caso de la esposa de mediana edad (2)
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El caso de la mujer rica
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A mister Parker Pyne le fue comunicado el nombre de Mrs. Abner Rymer. Lo conocía ya y levantó las cejas.
El caso de la mujer rica (2)
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El Caso de los Anónimos
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"Siempre resulta agradable plantearnos un tema clásico y ver lo que puede hacerse con él. En este caso, el tema de la pluma que destila veneno, sigue las líneas generales de otros casos bien conocidos y comprobados de escritores de anónimos. ¿Hasta qué punto se parecen? ¿Él motivo fundamental es casi siempre el mismo? ¿Qué campo ofrece semejante material para una persona aficionada al crimen? El caso de los anónimos es mi contribución al asunto."
El Club de los Martes
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"Misterios sin resolver. Raymond West lanzó una bocanada de humo y repitió las palabras con una especie de deliberado y consciente placer. –Misterios sin resolver. Miró satisfecho a su alrededor. La habitación era antigua, con amplias vigas oscuras que cruzaban el techo, y estaba amueblada con muebles de buena calidad muy adecuados a ella. De ahí la mirada aprobadora de Raymond West. Era escritor de profesión y le gustaba que el ambiente fuera evocador. La casa de su tía Jane siempre le había parecido un marco muy adecuado para su personalidad. Miró a través de la habitación hacia donde se encontraba ella, sentada, muy tiesa, en un gran sillón de orejas."
El club de los martes y otros.
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El cuarto hombre
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"El canónigo Parfitt jadeaba. El correr para alcanzar el tren no era cosa que conviniera a un hombre de sus años. Su figura ya no era lo que fue y con la pérdida de su esbelta silueta había ido adquiriendo una tendencia a quedarse sin aliento, que el propio canónigo solía explicar con dignidad diciendo "¡Es el corazón!""
El Cuarto Hombre (OV)
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El canónigo Parfitt jadeaba. El correr para alcanzar el tren no era cosa que conviniera a un hombre de sus años. Su figura ya no era lo que fue y con la pérdida de su esbelta silueta había ido adquiriendo una tendencia a quedarse sin aliento, que el propio canónigo solía explicar con dignidad diciendo "¡Es el corazón!"
El espejo que se rajó de lado a lado
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Miss Jane Marple hallábase sentada junto a la ventana. Ésta daba a su jardín, en otro tiempo fuente de orgullo para ella. En la actualidad, las cosas habían cambiado. La vista de aquel jardín producíale una sensación de malestar. De un tiempo a aquella parte, tenía prohibido el trabajo de jardinería. Nada de agacharse, cavar ni plantar. Todo lo más, podía podar un poco, con suma moderación.
El hombre del traje color castaño
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"Nadina, la bailarina que había tomado París por asalto, mecióse al compás de los aplausos e hizo reverencias vez tras vez. Las negras y contraídas pupilas de sus ojos se contrajeron aún más. La línea recta escarlata que era su boca, curvóse hacia arriba. Entusiasmados franceses continuaron golpeando el suelo para expresar su aprobación al caer el telón y ocultar los rojos, azules y púrpuras del exótico decorado. La bailarina abandonó el escenario en un remolino de ropajes azules y anaranjados. Un caballero barbudo la recibió, con entusiasmo, entre sus brazos. Era el empresario."
El misterio de Listerdale (OV)
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El misterio de Listerdale.
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El Misterio de Market Basing
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Pensándolo bien, no hay nada como el campo, ¿no les parece? —dijo el inspector Japp aspirando con fuerza el aire por la nariz y expeliéndolo por la boca de manera correcta.
El misterio del cofre español
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El Misterio del Tren Azul
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Sería alrededor de medianoche cuando un hombre atravesó la plaza de la Concordia. A pesar del magnífico abrigo de piel que cubría su magro cuerpo, había en él algo esencialmente débil y miserable.
El Pudding De Navidad
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—Lamento enormemente... —empezó Hércules Poirot. Le interrumpieron. No con brusquedad sino suave y hábilmente, con ánimo de persuadirle. Por favor, monsieur Poirot, no se niegue usted sin considerarlo antes. El asunto tendría consecuencias graves para la nación. Su colaboración sería muy apreciada en las altas esferas.
El Rey de Bastos
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—La verdad —observé dejando el Daily Newmonger a un lado— tiene más fuerza que la ficción. La observación no era original, pero pareció gustar a mi amigo, que, ladeando su cabeza de huevo, se quitó una mota imaginaria de polvo de los bien planchados pantalones y observó: —¡Qué idea tan profunda! ¡Mi amigo Hastings es un pensador!
El Rey del Trébol
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"La verdad -observé dejando el Daily Newsmonger a un lado- tiene más fuerza que la ficción. La observación no era original, pero pareció gustar a mi amigo, que, ladeando la cabeza de nuevo, se quitó una mota imaginaria de polvo de los bien planchados pantalones y observó: -¡Qué idea tan profunda! ¡Mi amigo Hastings es un pensador!"
El robo de los planos del submarino
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El tercer piso
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—¡Pues no la encuentro! —dijo Pat. Y con el ceño fruncido revolvió impaciente en el chisme de seda que ella llamaba su bolso de noche. Los dos jóvenes y la otra muchacha la observaron con ansiedad. Se encontraban ante la puerta cerrada del piso de Patricia Garnett.
El truco de los espejos
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En Mesopotamia, Asesinato
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Esmeralda del rajá, La
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"Con grave esfuerzo, Jaime Bond dedicó una vez más su atención al librito amarillo que tenía en la mano. En la cubierta del librito se leía esta sencilla, pero agradable leyenda: «¿Quiere usted aumentar su sueldo en trescientas libras al año?» Costaba un chelín. Jaime acaba de terminar la lectura de dos páginas de líneas apretadas en las que se daban instrucciones sobre cómo mirar al jefe a la cara, cómo cultivar una personalidad dinámica, e irradiar eficiencia."
Expreso de Plymouth, El
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"Alec Simpson, R. N. subió en la estación de Newton Abbot a un departamento de primera clase del expreso de Plymouth. Le seguía un mozo con la pesada maleta. Al ir a colocarla en la red se lo impidió el joven marino. -No, déjela encima del asiento. Yo mismo la colocaré en la red. Tome usted. -Gracias, señor."
Hacia Zero (Towards Zero)
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Herencia de los Lemesurier, La
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"He investigado muchos casos extraños en compañía de Hércules Poirot, pero no creo que ninguno de ellos pueda compararse a la serie extraordinaria de acontecimientos que mantuvieron despierto nuestro interés por espacio de muchos años, hasta culminar en el último problema que le tocó a mi amigo resolver. Nuestra atención se concentró por vez primera en la historia de la familia de los Lemesurier una tarde, durante la guerra."
Huella del pulgar de San Pedro, La
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"Ahora, tía Jane, te toca a ti -dijo Raymond West. -Sí, tía Jane, esperarnos algo verdaderamente sabroso -exclamó en tono festivo Joyce Lempriére. -Vamos, vamos, no os burléis de mí, queridos -replicó miss Marple plácidamente- Creéis que por haber vivido toda mi vida en este apartado rincón del mundo probablemente no he tenido ninguna experiencia interesante."
La Aventura del Estrella de Occidente
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Me encontraba ante una de las ventanas de la residencia de Hércules Poirot, contemplando la calle. -Es sumamente curioso -dije de pronto, conteniendo el aliento.
La casa de Shiraz.
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La Casa del Ídolo de Astarté
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"Y ahora doctor Pender, ¿qué va usted a contarnos? El anciano clérigo sonrió amablemente. —Mi vida ha transcurrido en lugares tranquilos—dijo—. He sido testigo de muy pocos acontecimientos memorables. No obstante, en cierta ocasión, cuando era joven, tuve una extraña y trágica experiencia."
La casa torcida
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Conocí a Sofía Leónides en Egipto, hacia el final de la guerra. Ocupaba un puesto administrativo bastante importante en uno de los departamentos del Ministerio de Asuntos Exteriores en ese país. La conocí primero en su aspecto oficial y pronto pude apreciar la eficiencia que la había llevado hasta aquel puesto, a pesar de su juventud (por aquella época acababa de cumplir veintidós años).
La hierba mortal
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"-Ahora usted, señora B -dijo don Henry Clithering. La señora Bantry, su anfitriona, lo miró con aire de reproche. -Le he dicho muchas veces que no me gusta que me llame señora B. Es una falta de respeto. -Scherezade, entonces..."
La lámpara (The lamp)
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La Muñeca de la Modista
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"La muñeca descansaba en la gran silla tapizada de terciopelo. No había mucha luz en la estancia, pues el cielo de Londres aparecía oscuro. En la suave y gris penumbra se mezclaban los verdes de las cortinas, tapices, tapetes y alfombras. La muñeca, cuya cara semejaba una mascarilla pintada, yacía sobre sus ropas y gorrito de terciopelo verde."
La muchacha del tren
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"Eso es! —observó Jorge Rowland con rencor contemplando la imponente fachada oscurecida por el humo del edificio que acababa de abandonar."
La muerte de Lord Edgware
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"El público es sumamente olvidadizo. El asesinato de George Alfred Saint Vincent Marsh, cuarto barón de Edgware, que tan intensamente apasionó a la opinión, ha pasado ya al olvido y otros hechos posteriores han acaparado su interés. Debo confesar que por expreso deseo de mi amigo Hércules Poirot no figuró su nombre en el suceso, ya que si intervino en él no fue por su propia voluntad. Los laureles, por tanto, se los llevaron los demás, como él quería, pues, desde su punto de vista, aquello constituyó uno de sus fracasos, ya que si consiguió ponerse, por fin, sobre la verdadera pista del criminal fue debido a sorprender en la calle cierta conversación que sostenían dos desconocidos."
La muerte de Lord Edgware [2]
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El público es sumamente olvidadizo. El asesinato de George Alfred Saint Vincent Marsh, cuarto barón de Edgware, que tan intensamente apasionó a la opinión, ha pasado ya al olvido y otros hechos posteriores han acaparado su interés. Debo confesar que por expreso deseo de mi amigo Hércules Poirot no figuró su nombre en el suceso, ya que si intervino en él no fue por su propia voluntad. Los laureles, por tanto, se los llevaron los demás, como él quería, pues, desde su punto de vista, aquello constituyó uno de sus fracasos, ya que si consiguió ponerse, por fin, sobre la verdadera pista del criminal fue debido a sorprender en la calle cierta conversación que sostenían dos desconocidos.
La muñeca de modista
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"La muñeca descansaba en la gran silla tapizada de terciopelo. No había mucha luz en la estancia, pues el cielo de Londres aparecía oscuro. En la suave y gris penumbra se mezclaban los verdes de las cortinas, tapices, tapetes y alfombras. La muñeca, cuya cara semejaba una mascarilla pintada, yacía sobre sus ropas y gorrito de terciopelo verde. No era la clásica que acunan en sus bracitos las niñas. Era un antojo de mujer rica, destinada a lucir junto al teléfono, o entre los almohadones de un diván. Y así permanecía nuestra muñeca, eternamente fláccida, a la vez que extrañamente viva."
La Perla de Precio
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"Los expedicionarios habían tenido un día largo y fatigoso. Habían salido de Ammán por la mañana temprano, con una temperatura de treinta y seis grados y medio a la sombra, y habían llegado por fin cuando empezaba a oscurecer en el campamento, situado en el corazón de esa ciudad de fantástica y absurda roca roja que es Petra. Eran siete personas."
La Ratonera
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"La sala principal de Monkswell Manor. La tarde está ya muy avanzada. Más que de una mansión antigua, el salón parece de una casa en la que desde hace varias generaciones vive la misma familia venida a menos. Hay un gran ventanal en el centro, una salida a la derecha que conduce al vestíbulo, la puerta de la calle y la cocina. A la izquierda hay otra salida que lleva al piso de arriba, donde están los dormitorios. A poca distancia de donde terminan los peldaños de la izquierda se halla la puerta de la biblioteca. En el extremo izquierdo del escenario está la puerta de la salita de estar y en el de la derecha la puerta (que se abre hacia el escenario) del comedor. A la derecha hay una chimenea abierta y debajo del ventanal del centro hay un asiento y un radiador."
La señal del cielo
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La señal en el cielo
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La señora McGinty ha muerto
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La señorita de compañía
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"-Ahora usted, doctor Lloyd -dijo la señorita Helier-, ¿no conoce alguna historia espeluznante? Le sonrió con aquella sonrisa que cada noche embrujaba al público que acudía al teatro."
Las Manzanas
1.2 MB
Ariadne Oliver se había unido a la amiga en cuya casa pasaba una temporada, Judith Butler, con objeto de ayudarla en los preparativos de una fiesta juvenil que iba a celebrarse aquella misma noche. En aquellos instantes, la casa era imagen verdadera de una caótica actividad. Varias mujeres de carácter enérgico entraban y salían de las habitaciones, moviendo sillas, pequeñas mesas, jarrones de flores y amarillas calabazas que colocaban estratégicamente, en puntos previamente estudiados.
Las manzanas [2]
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Ariadne Oliver se había unido a la amiga en cuya casa pasaba una temporada, Judith Butler, con objeto de ayudarla en los preparativos de una fiesta juvenil que iba a celebrarse aquella misma noche. En aquellos instantes, la casa era imagen verdadera de una caótica actividad. Varias mujeres de carácter enérgico entraban y salían de las habitaciones, moviendo sillas, pequeñas mesas, jarrones de flores y amarillas calabazas que colocaban estratégicamente, en puntos previamente estudiados. La víspera de Todos los Santos era la fecha señalada para la reunión, en la que participarían muchachos y muchachas de edades comprendidas entre los diez y los diecisiete años.
Lingotes De Oro
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Estos relatos son contados por los miembros del Club de los Martes que se reúnen cada semana. En la cual cada uno de los miembros y por turno expone un problema o algún misterio que cada uno conozca personalmente y del que, desde luego sepa la solución. Para así el resto del grupo poder dar con la solución del problema o misterio.
Los cuatro grandes
1.1 MB
Los cuatro grandes (2)
1.1 MB
Los Primeros casos de Poirot
1.0 MB
Sin reseña.
Los Relojes
2.3 MB
La tarde del día 9 de septiembre fue como tantas otras. Ninguna de las personas afectadas por los acontecimientos de aquel día pudo alegar haber abrigado algún presentimiento anunciador de una inminente desgracia.
Maldad bajo el sol, 1941
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CUANDO el capitán Roer Angmering, en el año 1872, edificó una casa en aquella isla frente a Leathercombe Bay, se atribuyó a uno de sus rasgos de excentricidad. A un hombre de buena familia, como él era, le correspondía una decorosa mansión, levantada en medio de amplios prados, con algún riachuelo murmurador, a ser posible.
Manchas de sangre en el suelo
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Estos relatos son contados por los miembros del Club de los Martes que se reúnen cada semana. En la cual cada uno de los miembros y por turno expone un problema o algún misterio que cada uno conozca personalmente y del que, desde luego sepa la solución. Para así el resto del grupo poder dar con la solución del problema o misterio.
Masculinidad de Eduardo Robinson, La
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"Suspirando, Eduardo Robinson dejó Cuando el Amor Reina y miró por la ventanilla del «metro». Estaban atravesando Stamford Brook. Eduardo Robinson pensaba en Bill. Bill era el héroe ciento por ciento idolatrado por las lectoras. Eduardo envidiaba sus músculos, su atractivo, y sus terribles pasiones. Volvió a coger el libro para leer de nuevo la descripción de la marquesa Bianca (la que le ofreciera sus labios). Tan arrebatadora era su belleza, tan funesto su encanto, que los hombres más fuertes caían ante ella como bolos, heridos de amor."
Matar es fácil
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¡Inglaterra! ¡Otra vez Inglaterra después de tantos años! ¿Cómo la encontraría? Lucas Fitzwilliam se hizo esta pregunta al descender de la pasarela del barco y durante la larga espera en la Aduana, hasta que estuvo sentado en el tren. Al marcharse de Inglaterra fue distinto. Mucho dinero que ganar (bueno, aunque al principio fuese poco), despedir a los viejos amigos, hallar nuevos compañeros, y aquellas frases pronunciadas entre una atmósfera de simpatía. «No tardaré. ¡Puede que me divierta! ¡Hasta pronto!»
Miss Marple y 13 problemas
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Sin reseña.
Miss Marple y 13 problemas (Otra Versión)
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Misterio de Cornwall, El
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"-Mistress Pengelley -anunció nuestra patrona. Y se retiró discretamente. Por regla general personas de toda especie acuden a consultar a Poirot, pero, en mi opinión, la mujer que se detuvo, nerviosa, junto a la puerta manoseando el boa de plumas, era de las más vulgares. Representaba unos cincuenta años, era delgada, de rostro marchito, vestía un traje sastre y sobre los cabellos grises se había puesto un sombrero que la favorecía poquísimo. En una capital de provincia pasamos todos los días por delante de muchas mistress Pengelley."
Misterio en el caribe
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"-Fíjese usted en todo cuanto se habla de Kenya -dijo el comandante Palgrave—. Gente que no conoce aquello en absoluto, haciendo toda clase de peregrinas afirmaciones. Mi caso es distinto. Pasé catorce años de mi vida allí. Los mejores de mi existencia, a decir verdad..."
Muerte de Lord Edgware, La
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Sin reseña.
Nido de avispas
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"John Harrison salió de la casa y se quedó un momento en la terraza de cara al jardín. Era un hombre alto de rostro delgado y cadavérico. No obstante, su aspecto lúgubre se suavizaba al sonreír, mostrando entonces algo muy atractivo."
Poirot infringe la ley
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"Había observado que desde hacía una temporada, Hercule Poirot se mostraba descontento e intranquilo. Llevábamos algún tiempo sin resolver casos de importancia, de esos en los que mi pequeño amigo ejercitaba su agudo ingenio y sus notables facultades deductivas. Aquella mañana de Julio, dobló el periódico que leía y exclamó: –¡Bah! –una exclamación muy suya que sonaba exactamente como el estornudo de un gato–. Los criminales de toda Inglaterra me temen, Hastings. Si el gato está presente, los ratones no se interesan por el queso."
Sólo, Café
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Cuando un hombre muere tras tomar un café es obvio que alguien ha envenenado previamente la infusión. Lo que no es tan obvio es quien pudo haberlo hecho, pero si los sospechosos pertenecen a la familia de la víctima da para suponer que datrás del crimen hay móviles muy pero que muy turbios... Una apasionante versión de uno de los argumentos más sagaces del género policial clásico.
Telón, último caso de Poirot
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Testigo de cargo
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El señor Mayherne se ajustó los lentes de pinza, mientras aclaraba su garganta con su tosecilla seca tan característica en él. Luego volvióse a mirar de nuevo al hombre que tenía ante sí, un hombre acusado de homicidio voluntario.
Tragedia en tres Actos
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"El señor Satterthwaite, sentado en la terraza de Crows Nest (“nido del cuervo”), contemplaba cómo su anfitrión, sir Charles Cartwright, subía por el sendero que conducía al mar."
Trayectoria de Boomerang
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Bobby Jones empuñó la maza de golf, tocó ligeramente la pelota, inclinó despacio la maza hacia atrás y luego dio un golpe fuerte con la rapidez de un rayo. ¿Acaso la pelota emprendió un camino recto, elevándose para caer luego al suelo en el lugar debido? De ningún modo. Avanzó tropezando contra los accidentes del terreno y al fin se encajó profundamente en un hoyo.
Tres Ratones Ciegos
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Tres ratones ciegos. / Tres ratones ciegos. / Ved cómo corren. / Ved cómo corren. / Van tras la mujer del granjero / Ella les cortó el rabo con un trinchante. / ¿Visteis nunca algo semejante a Tres ratones ciegos?
Un triste Ciprés
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—Elinor Katherine Carlisle: está usted acusada de haber asesinado a Mary Gerrard el veintisiete de julio pasado. ¿Se confiesa usted culpable o inocente?
Una broma extraña
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"-Y ésta -dijo Jane Helier completando la presentación- es la señorita Marple. Como era actriz, supo darle entonación a la frase, una mezcla de respeto y triunfo. Resultaba extraño que el objeto tan orgullosamente proclamado fuese una solterona de aspecto amable y remilgado. En los ojos de los dos jóvenes que acababan de trabar conocimiento con ella gracias a Jane, se leía incredulidad y una ligera decepción. Era una pareja muy atractiva; ella, Charmian Straud, esbelta y morena... él era Eduardo Rossiter, un gigante rubio y afable. "
Una visita inesperada (2)
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Michael: ¡¡Ah, hola!!. No pretendía asustarle, lo siento. Es esta endiablada niebla. He acabado con el coche dentro de una cuneta y no tengo la menor idea de dónde me encuentro. ¡¡Ah!!, perdone, he dejado la puerta abierta. (cierra la puerta y corre las cortinas). Supongo que me desvié de la carretera principal en algún momento, hace más de una hora que circulo por estos caminos llenos de curvas. (silencio)
Villa Filomena
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"- Hasta luego, cariño. -Hasta luego, nena. Alix Martin, inclinada sobre la puertecilla rústica, siguió con los ojos la figura de su marido, que se alejaba por el camino del pueblo. Cuando al doblar un recodo, se perdió de vista, Alix continuó apoyada allí, acariciándose, distraída, un rizo de su espeso cabello castaño, mirando a la lejanía con ojos soñadores."
Villa Ruiseñor
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