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Autor:
Machado de Assis, J. M. (1839-1938)
Poeta, crítico y, sobre todo, gran novelista brasileño del siglo pasado. Fundador y presidente perpetuo de la Academia Brasileña de Letras. Nace en Río de Janeiro el 21 jul. 1839, en el seno de una familia modesta. Su padre era pintor de brocha gorda, mestizo, y su madre una portuguesa de S. Miguel (Azores). Después de una infancia triste y abandonada en que recibe una instrucción primaria superficial, se emplea primero como aprendiz tipógrafo y después como corrector de pruebas tipográficas. Su primer trabajo literario, la poesía Ela (Ella), aparece en 1855 en Marmota f luminense, periódico en el que continuará colaborando con carácter esporádico hasta cerca de 186l. En 1860 inicia propiamente su carrera literaria, como colaborador de algunos periódicos (Diário de Rio de Janeiro, Semana Ilustrada), cuyos trabajos reúne en Crónicas, y con la publicación de las primeras obras de Teátro (1863), de poesía: Crisálidas (1864), Falenas (1870), y cuentos: Contos fluminenses (1870).
Sin abandonar su vocación de cronista, M. de A. ejerce como funcionario público, llegando a ocupar puestos importantes. Entre 1870 y 1880 publica la parte de su obra que le da notoriedad: las novelas Ressurreicáo (1872), A máo e a luva (La mano y el guante), 1875, Iaiá Garcia (1878); las poesías Americanas (1875); y un volumen de cuentos, Histórias da meia noite (1873). Las Memórias póstumas de Brás Cubas (1881) suponen dos hechos concurrentes: la ascensión literaria de M. de A. y su adhesión al movimiento realista en Brasil. Estos dos aspectos consolidados los mostraría concretamente en tina serie de novelas: Dom Casmurro (1899), O memorial de Aires (1908), entre otras, y en una serie de volúmenes de cuentos, entre los que destacan Histórias sem data (1884), Reliquias de casa velha (1906), y sus Poesias completas (1901), recibidas con una larga y severa crítica. Toda su obra, tan preocupadamente atenta a los aspectos sociales del mundo, es, en cierto punto, una paradoja, ya que M. de A. personalmente sólo asiste de lejos a los grandes momentos políticos y sociales de su país (guerra contra el Paraguay, abolición de la monarquía, implantación de la república). Muere en Río de Janeiro el 29 sept. 1908.
M. de A. ha sido definido como la figura más sobresaliente de la literatura realista brasileña. Inicia su carrera literaria dentro de un romanticismo tardío, pero tanto en su poesía, en la que une a un delicado sentimentalismo un gusto acentuado por la reflexión moral, como en sus novelas y cuentos intenta alcanzar su propio modo de expresión. Tal vez sea este esfuerzo el que le haya llevado hacia el realismo (v.), que informa sus Memórias póstumas de Brás Cubas. Crítico lúcido y abierto de la novela naturalista y experimental, M. de A. cultiva a partir de entonces una novela realista de características casi científicamente definidas: análisis profundo del mundo psicológico, atención deliberada al ambiente que lo envuelve (su obra puede ser considerada como un gran fresco de la vida brasileña del reinado de Pedro II), y fijación de lo humanamente válido encontrado en ese análisis.
La temática que se expresa a través de estos principios estructuradores brota del bagaje realista: el adulterio y sus consecuencias y el determinismo biológico y moral (Don Casmurro); la psicología de los estados inconscientes (Esaú e Jacó); la psicología femenina, tan exhaustivamente analizada en sus complejas y delicadas consecuencias de los sentimientos y sexo (Quintas Borba); la indagación sentimental (Memórias póstumas de Brás Cubas). O memorial de Aires apunta una evolución de M. de A. hacia un espiritualismo sereno. En esta especie -de anti Memórias de Brás Cubas presenta un poco lo risible e ironizable de la vida, como una serie de valores morales, fundamento de la existencia humana. Novelista pertrechado con un claro sentido de la construcción dramática interna de la novela, parece haber alcanzado en el cuento su mayor altura artística, y durante toda su obra mantiene el deseo de construir un mundo de garantizado valor moral. Su penetrante análisis anímico, la habilidad en llegar a las profundidades silenciosas de la conciencia y del sentimiento, es decir, la historia secreta y dramática de la soledad de cada alma, son los medios, crueles a veces, que utiliza para intentar alcanzar la purificación de ese mundo, donde continúa siendo un misterio la existencia de todos los días.

Titulo
Alienista, El 144.4 KB
Anécdota pecuniaria 81.9 KB
Causa secreta, La 82.7 KB
Cláusula testamentaria 42.0 KB
Cuentos (M. de A.) 9.9 MB
Hombre célebre, Un 96.6 KB
Misa de gallo 57.3 KB
Secreto de Augusta, El 81.5 KB
   
 
 
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