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Autor:
Nabokov, Vladimir
Nachón, Fernando
Navarra, Margarita de
Navarrete, Baltasar
Navarro Villoslada, F
Nerón
Nerval, Gérard de
Nervo, Amado
Nesbit, Edtih
Nieto, Manuel
Nietzsche, Friedrich
Nin, Anais
Nitobe, Inazo
Nodier, Charles
Nogués, José María
Nogués, Romualdo
Nostradamus, Michel
Novalis
Nuñez Cabeza de Vaca, Alvar
Núñez de Arce, Gaspar
Numenio
Nin, Anais
(1903-1977)
Escritora francesa que vivió la mayor parte de su vida en New York. Perteneció a un grupo de escritores que buscaba encontrar una forma de vida ideal, entre ellos podemos mencionar a D.H. Lawrence, H.G. Wells, y Henry Miller. Éste último fue quien la descubrió y quedó impactado tanto por ella como por su obra. Según sus propias palabras Nin había descubierto una literatura femenina y sería la única capacitada para romper con la escritura tradicionalmente patriarcal. No fue sino a este momento que sus textos fueron reconocidos por la crítica, aún cuando resultaban demasiado escandalosos para ser publicados por alguna editorial, por lo que ella los publicaba con su propio dinero. Su vida fue licenciosa y esto se muestra en toda su literatura en especial en los diarios. Los Diarios (ocho en total) eran para ella un amigo, incluso su único amigo. Según ella misma lo expresa, no hay hombre o ser capaz de corresponder su cariño y su amor. Nin fue narcisista por lo que era muy solitaria y sentía que nadie la podía comprender o amar como lo necesitaba. Sus relaciones que llegaron a todos los extremos, incesto y homosexualismo, fueron una manera de tener poder en un momento en que para una mujer esto era imposible. Por eso, sus diarios son fundamentales en el desarrollo cultural de la mujer, además de que resultan un interesante documento de su vida, son la evidencia de la lucha de una escritora por ser reconocida y valorada como ser inteligente e intelectual. Anais Nin inició sus diarios cuando tenía trece años y no dejó de escribirlos hasta su muerte.
Fuente Biográfica: El poder de la palabra - http://www.epdlp.com/
Titulo
Artistas y modelos
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"Una mañana me llamaron de un estudio de Greenwich Village, donde un escultor daba comienzo a una estatuilla. Se llamaba Millard. Tenía ya un boceto de la figura que se proponía moldear, y para la fase siguiente necesitaba una modelo."
Casa flotante
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"La corriente del gentío quería llevarme con ella. Las luces verdes de las esquinas me ordenaban cruzar la calle, el guardia urbano sonreía y me invitaba a avanzar por entre los clavos plateados. Hasta las hojas de otoño obedecían a la corriente."
Corazón cuarteado
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"La guitarra destilaba su música. Rango la tocaba con el cálido color cobrizo de su piel, con la pupila de carboncillo de los ojos, con la espesa fronda de sus cejas, derramando en la caja color miel los sabores del camino abierto en el que vivía su vida de zíngaro: tomillo, romero, orégano, mejorana y salvia. Derra-mando en la caja de resonancia el vaivén sensual de su hamaca colgada en la carreta gitana y los sueños nacidos en su colchón de crin negra."
DELTA DE VENUS. Cuentos Eróticos
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Selección de cuentos eróticos.
El anillo
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"Es costumbre entre los indios del Perú intercambiar anillos al prometerse en matrimonio, anillos que hayan sido de su propiedad durante mucho tiempo y que, a veces, tienen forma de cadena."
El Aventurero Húngaro
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"Hubo una vez un aventurero húngaro de sorprendente apostura, infalible encanto y gracia, dotes de consumado actor, culto, conocedor de muchos idiomas y aristocrático de aspecto. En realidad, era un genio de la intriga, del arte de librarse de las dificultades, de la ciencia de entrar y salir discretamente de todos los países."
El internado
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"La historia ocurrió realmente en Brasil hace muchos años, lejos de las ciudades, donde prevalecían las costumbres dictadas por un estricto catolicismo"
El Laberinto
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Tenía once años cuando entré en el laberinto de mi diario. Lo llevaba en un cestito, subía por los mohosos escalones de un jardín español y llegaba a lo alto de unas calles dispuestas en riguroso orden, al jardín trasero de una casa en Nueva York. Caminaba protegida por oscuras sombras verdes y seguía un camino que estaba segura de recordar.
El Laberinto (Anais Nin)
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Tenía once años cuando entré en el laberinto de mi diario. Lo llevaba en un cestito, subía por los mohosos escalones de un jardín español y llegaba a lo alto de unas calles dispuestas en riguroso orden, al jardín trasero de una casa en Nueva York.
El Viaje Ocular
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Trabajaba con lienzos pequeños, con unas pinceladas leves como la telaraña y unos colores hechos de espejismos. Vivía allí, en el fondo del mar, pero un fondo del mar abarrotado de restos de naufragios. Pasaban los peces por las torres de un solo ojo, por entre las áncoras, y crecían las algas en los cascos.
El Vidente
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Cuando pulsaba el timbre de su puerta podía oír cómo se abría la cortina de cuentas de su habitación, y sabía que él podía verme por una pequeña mirilla a través de la cual yo no podía verle a él. A través de aquel ojo de vidrio el pasillo parecía inconmensurablemente largo, y la persona que estaba al otro lado de la puerta parecía encontrarse a muchos kilómetros de distancia y parecía muy pequeña, pero se la veía con extraordinaria nitidez, como un personaje del pasado visto por el telescopio de la memoria en un día de buena visibilidad.
Hejda
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La abolición del velo femenino es un asunto delicado. No se producirá de un día para otro. Todos tenemos miedo de lo que encontraremos tras ese velo. Hejda nació en Oriente. Antes de quitarse el velo vivía en un inmenso jardín, que era un pequeño pueblo en sí mismo, en el que había muchos criados, muchas hermanas y hermanos, muchos parientes. Desde el tejado de la casa se podía ver a toda la gente que -Tasaba, los buhoneros, los mendigos, los árabes que se dirigían a la mezquita.
Henry y June
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"Anaïs Nin supo muy pronto que iba a ser escritora. A los siete años firmaba sus relatos: «Anaïs Nin, miembro de la Academia Francesa.» En su francés de colegiala escribió numerosos cuentos y obras de teatro que brotaban de forma espontánea de su imaginación sumamente dramática, acentuada por su necesidad de controlar a sus dos hermanos menores. Anaïs descubrió que solamente alcanzaba ese control contándoles historias interminables y dándoles papeles en sus producciones teatrales."
Invierno de artificio
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Le espera. Le ha estado esperando durante veinte años. Y llega hoy. Ese cuenco de cristal con el pez de cristal y el barco de cristal, ha sido el mar para ella, y el barco que la alejó de él cuando él la abandonó. ¿Por qué la han fascinado tan intensamente los barcos, por qué ha deseado siempre alejarse de este mundo en un barco? ¿ Por qué ha soñado siempre con la huida, con la partida?
Je suis le plus malade des surrealists
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"JAeN sAuIiSs lNe IpNlu s malade de2s surrealists Era Savonarola quien me miraba, tal como era en Florencia en la Edad Media cuando sus seguidores quemaban libros y pinturas eróticas en una inmensa pira de desprecio religioso. Era la misma boca contraída e infantil del monje, los ojos hundidos del hombre que vive en las cavernas de su separación del mundo. Entre nosotros ardía este holocausto; en sus ojos brillaba la condena de todo placer que hace el inquisidor. -Tú quieres quemarme. Tus ojos me condenan -le dije."
La mujer del velo
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"Cierta vez, George fue a un bar sueco que le agradaba, y se sentó en una mesa, dispuesto a pa¬sar una velada de ocio. En la mesa inmediata des¬cubrió una pareja muy elegante y distinguida, el hombre vestido con exquisita corrección y la mujer toda de negro, con un velo que cubría su espléndido rostro y sus alhajas de colores brillantes. Ambos le sonrieron."
La niña que nació de la niebla
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Caminar hacia el río, caminar por entre los corros de niños que juegan, caminar bajo el arco de los ojos de los hombres desocupados, caminar sobre periódicos rotos cuyas hojas se alzan como pétalos, caminar sobre latas destripadas, caminar junto a ventanas rotas (las piedras están aún en los suelos desnudos), caminar junto a portales quemados (el fuego no duró mucho, pues no tenía mucho que consumir), caminar junto a pobres tiendas de comestibles, soñolientos bares, pasar junto a personas de estómago hundido por el hambre.
La voz
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Djuna está echada en una habitación en forma de celda en el hotel más alto de la ciudad, en un edificio que se yergue como unos rieles de ferrocarril hacia la luna. Un millón de habitaciones como celdas, todas exactamente iguales, ascendiendo en rápidos y confusos estratos hacia la luna.
Lilith
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"Lilith era sexualmente fría y pese a sus fingimientos su marido lo sospechaba. Tal situación dio lugar al siguiente incidente. Lilith nunca tomaba azúcar, por no engordar, y empleaba un sucedáneo: unas minúsculas pildoras blancas que siempre llevaba en el bolso."
Linda
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"Linda estaba de pie frente al espejo, examinándose críticamente a plena luz del día. Pasados los treinta, empezaba a preocuparle la edad, a pesar de que nada en ella traicionaba la menor merma de su belleza. Era delgada, de apariencia juvenil. Podía engañar a cualquiera, salvo a sí misma. A sus propios ojos, su carne iba perdiendo algo de su firmeza, algo de aquella suavidad marmórea que tan a menudo admirara en el espejo."
Mallorca
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"Veraneaba yo en Mallorca, en Deyá, cerca de la cartuja donde se hospedaron George Sand y Chopin. A primera hora de la mañana, a lomo de asno, recorríamos el duro y difícil camino hasta el mar, montaña abajo"
Manuel
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"Manuel había desarrollado una peculiar forma de diversión que llevó a su familia a repudiarlo, por lo que se fue a vivir como un bohemio a Montparnasse. Cuando no le obsesionaban sus exigencias eróticas, era astrólogo, un cocinero extraordinario, un gran conversador y un excelente compañero de café. Pero ninguna de esas ocupaciones podía apartar su mente de su obsesión."
Marcel
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"Marcel vino a la barcaza, con sus ojos azules llenos de sorpresa, admiración y reflejos, como el río. Ojos ansiosos, ávidos, desnudos. Por encima de la mirada ingenua y absorbente calan unas cejas salvajes como las de un bosquimano. Ese salvajismo quedaba acentuado por la luminosidad de la frente y lo sedoso del cabello. También el cutis era frágil y la nariz y la boca vulnerables y transparentes, pero de nuevo las manos, de campesino, como las cejas, atestiguaban su fuerza."
Marianne
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"Yo era la madame de una casa de prostitución literaria; la madame de un grupo de escritores hambrientos que producían relatos eróticos para vendérselos a un «coleccionista». Fui la primera en escribir, y todos los días entregaba mi trabajo a una joven para que lo mecanografiara en limpio."
Matilde
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"Matilde era sombrerera en París, y contaba apenas veinte años cuando la sedujo el Barón. Aunque la aventura no había durado más que dos semanas, en ese breve espacio de tiempo quedó imbuida, por contagio, de la filosofía de la vida y de la manera expeditiva de resolver los problemas propios del Barón."
Mohicano
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"Parecía un indio blanco. Se creía el último mohicano. Parecía un indio pálido, de pómulos salientes, trasplantado de continentes perdidos, descolorido por sus largas investigaciones en la Bibliothéque Nationale, donde estudiaba escritos esotéricos. Caminaba despacio, como un sonámbulo atrapado en la red del pasado e incapaz de entrar en el presente."
Nacimiento
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-El niño está muerto -dijo el médico. Yo estaba tendida en una mesa. No tenía dónde apoyar las piernas. Tenía que mantenerlas levantadas. Dos enfermeras se inclinaban sobre mí. Delante estaba el médico; tenía cara de mujer, y los ojos desorbitados de cólera y temor. Yo llevaba dos horas haciendo violentos esfuerzos.
Pierre
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"Una mañana muy temprano, cuando era joven, Pierre vagaba en dirección a los muelles. Había es¬tado caminando durante algún tiempo a lo largo del río y le detuvo la visión de un hombre que trataba de izar un cuerpo desnudo del agua, para depositarlo en la cubierta de una de las barcazas. El cuerpo había quedado prendido a la cadena del ancla. Pierre se lanzó a la carrera en ayuda de aquel hombre y juntos consiguieron colocar el cuerpo sobre la cubierta."
Por las calles de mi laberinto
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Mirando Cádiz, vi las mismas delgadas palmeras que había contemplado atentamente cuando tenía once años y pasaba por la ciudad en mi camino hacia América. Vi la Catedral que había descrito minuciosamente en mi diario, vi la ciudad en la que las mujeres no salen mucho, la ciudad en la que afirmaba que no viviría nunca porque me agradaba la independencia.
Ragtime
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"La ciudad dormía del lado derecho, agitada por violentas pesadillas. De sus- chimeneas se escapaban largos ronquidos. Le asomaban los pies, porque las nubes no la cubrían del todo. Las nubes tenían un agujero, por el que caían las blancas plumas. La ciudad había desatado todos sus puentes, como otros tantos botones, para estar cómoda. Allí donde había un farol, la ciudad se rascaba hasta hacerlo apagarse."
Ratón, El
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"El Ratón y yo vivíamos en un barco anclado cerca de Nôtre Dame, donde el Sena ondulaba incesantemente como venas en torno a la isla corazón de París. El Ratón era una muchacha de piernas delgadas, senos voluminosos y ojos asustados. Se movía furtivamente, ocupándose de la vivienda, a veces en silencio, a veces cantando un breve fragmento de una canción."
Stella
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Stella estaba en una sala pequeña, oscura, contemplando su propia imagen en la pantalla. Miraba a su «doble» que se movía en la luz, y no la reconocía. Casi la odiaba. Su primera reacción fue de rebelión, de rechazo. Aquella imagen no era ella. La repudiaba. Era una obra de artificio, de iluminación, de decorados.
Una campana de cristal, En
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"Era una casa señorial en la que se habían acumulado y habían dejado sus esencias muchas vidas. Exhalaba un perfume a vidas ricas, a muebles pesadamente fecundos, y los mismos pliegues de los cortinajes contenían secretos y suspiros. Era también una casa que parecía a punto de desvanecerse. El final de la laberíntica escalera que llevaba a la puerta principal se perdía entre las plantas que crecían en macetas, y las torrecillas se fundían con las ramas de los añosos árboles que pendían sobre ellas."
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